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Levante la mano quién no escuchó más de una vez a las tías, abuelas, hermanas preguntándonos cuándo íbamos a dejar de viajar para casarnos y tener hijos ¿Viajeras vs mandatos sociales? ¿Realmente por ser viajeras estamos rompiendo esquemas impuestos? Leé este post hasta el final (y podés compartirlo con esa persona que te hace esas preguntitas incómodas)

¿Mujeres viajeras vs mandatos sociales?

Si hay algo que escucho una y otra vez, es el temita de los mandatos sociales. Las preguntas acerca de “cuándo vamos a…” están a la orden del día. El problema es que la sociedad da por sentado que por el simple hecho de haber nacido mujer hay roles que debemos asumir y el hecho de no asumirlos a la edad promedio de lo que se suele esperarse en esa cultura es un indicador ¡alert!

La semana pasada, por esas causalidades dela vida escuché por vigésima vez la canción “Pies descalzos” de Shakira. Imaginate que crecí escuchándola, imitando sus bailes árabes, y desde ya que me sé casi todas las letras de sus canciones. Ninguna novedad, pero hubo una frase de la canción que me hizo ruido: “las mujeres se casan siempre antes de treinta, sino vestirán santos, aunque así no lo quieran”.

Acá pasados los 30 vistiendo santos por las calles de Estonia…
¿puedo ir a vestir santos a todos los continentes?

Aunque pasaron dos décadas de que se escribió esa canción y hoy por hoy se piensa un poco diferente al respecto, crecimos escuchando frases de este estilo. Así que dejá ir esos pensamientos ajenos socialmente impuestos si no corresponden con tus deseos. Pero…

¿Hasta qué punto estamos ajenas a esos pensamientos?

Que no es justo, que no es así, que estamos en el 2020 y muchas cosas cambiaron, estoy súper de acuerdo. Pero no obstante, en algún punto estos mandatos estuvieron tan presentes desde nuestra infancia, que crecimos pensando que teníamos que responder a ello. Pertenecer a la sociedad, significa asumir esos roles y valores culturales. Estudiar, tener un buen trabajo, casarse, tener hijos. Es más, el orden de los factores, en este caso, sí afecta al producto.

Y más allá, de que estemos o no de acuerdo, son valores que en mayor o en menor medida siguen vigentes. La pregunta es… ¿qué hacemos con eso? ¿Vamos a seguir respondiendo a lo impuesto socialmente o vamos a romper con este modelo?

Está genial que tengas el deseo de casarte, de tener hijos y demás…pero siempre y cuando ese sea TU deseo. No el deseo social, ni la presión de tener que responder a estándares establecidos implícitamente. Que tu vida sea el resultado de lo que anhelás, de lo que soñás e imaginás para tu futuro, no de lo que deberías según la cultura en dónde naciste. Si tu deseo es viajar, ¡escuchalo! No te dejes llevar por lo que dice la mayoría…inspirate con relatos de gente que ya lo está haciendo.

Te recomiendo que te des una vuelta por Mujeres que Viajan solas por el mundo que vas a encontrar muchas historias inspiradoras.

“Tenés que estar siempre bella, maquillada y con las uñas arregladas”
Sorry, pero si querés una mujer estéticamente perfecta mejor buscá en algún mural por las calles de Málaga

Vividos en primera persona

Hace algunos meses volví de un viaje largo y como buena adicta viajera, ya estoy pensando en el próximo. Cuando empecé a desplegar un poco este tema entre mis amigos y familia, esperablemente salió la gran pregunta… pero, ¿no pensás en tener hijos?

Tengo que confesar que más de la mitad de mi entorno ya me conoce lo suficiente como para no hacer esa pregunta; es más, hasta en un punto me molestaba que me estuvieran preguntando algo así…a mí, la que le huye a todo lo que no va acorde a mis intereses. Hasta que entendí que ellos aún siguen respondiendo a esas ideas sociales de que para ser una mujer plena y exitosa hay que ser madre, esposa, trabajadora estrella, etcétera, etcétera.

Hay mucha gente que sigue aceptando valores sociales sin desmenuzarlos, sin pensarlos, ni preguntarse si eso es lo que ellos quieren. Sólo los cumplen, los siguen al pie de la letra y hasta aparece cierta angustia, si ven que alguien no los está siguiendo. Y acá aparecen las tías, madres, abuelas, que suelen preguntarte, nena, ¿cuándo vas a dejar de viajar, para casarte y tener hijos?


Personalmente ya opté por decir que no es algo que quiero, por ahora. El día que así sea, seguramente buscaré la manera de realizarlo. Pero hoy, mis deseos están puestos en conocer otras latitudes, y soy extremadamente fiel a eso: fiel a lo que deseo. Al fin y al cabo, la que vive esta vida soy yo…¿por qué debería responder a otros deseos?

Entonces no sé si la puja es viajeras vs mandatos sociales. Lo que sí sé es que lo importante es escucharnos, más allá de lo impuesto implícitamente desde lo social.

Chequeá estos consejos para viajar sola

Ahora es tu turno…

Y hablando de deseos, e influenciada por la terapeuta ocupacional que llevo dentro, me gustaría preguntarte…¿vos qué deseas?

Parece obvio, pero nos cuesta muchísimo conectarnos con nuestros intereses. Tomate tu tiempo para pensarlo…qué querés, qué te gustaría hacer. Lo importante es el qué, después se ve el cómo. Pero muchas veces por pensar en el cómo, nos salteamos el qué, y ahí es donde aparece nuestra insatisfacción personal, que claramente se refleja en nuestras ocupaciones y roles.

Pensamos en que no es posible hacer cierta cosa y la descartamos totalmente. Y estoy en la obligación de confesarte que no es así. La flexibilización lo es todo. Nos hicieron creer que hay unas pocas maneras de vivir, de hacer las cosas. Si no entrás en esas formas, estás afuera. Nada más ilógico, excluyente, e irreal.

Mensajes subliminales de las calles de Varsovia, Polonia:
Rompé con todos esos mandaros impuestos, sacátelos de encima y volvete a construir

Deconstruirse

Cierro este post contándote una experiencia personal. Cuando comencé a trabajar con adultos mayores, me di cuenta que muchos piensan lo mismo: hay varias cosas que ya no pueden hacer. En general, son personas que estuvieron sanas en su adultez, y ahora tienen alguna enfermedad degenerativa, o tuvieron ataque cerebro vascular (ACV). ¿Y sabés qué es lo que más trabajo? Más que la rehabilitación física, cognitiva y demás, es cambiar la manera de pensar.

Que se deconstruyan. Que puedan pensar más allá de cómo es esperable hacer las cosas según la sociedad en la que viven. No hay una sola forma de hacer las cosas, hay muchas. Encontrá la tuya, la que a vos te guste, y de la manera que vos te sientas cómodo. Se aplica a mis pacientes, a las mujeres viajeras y al mundo entero…encontrá tu manera de vivir.